Vida, sueños, ilusiones, desilusiones… arg … “hakuna matata”

Capítulos de mi vida:

Me encanta leer, la música, bailar, trekking, y la buena conversación con un rico café o un vino chileno.

Vida, sueños, ilusiones, desilusiones… arg … “hakuna matata”

Crecí en el campo cerca de Purranque en el sur de Chile. Soy la mayor de 2 hermanas. Mis Padres, ambos viudos, tuvieron hijos antes; mi Mamá 2 hijos y mi Papá 1 hijo y 3 hijas, bastante mayores que nosotras.

Fuimos amorosamente criadas dentro de reglas de respeto, fe cristiana y tradiciones alemanas. Se nos incentivó la lectura, música, arte y vida sana. Estudiamos en el Colegio Alemán de Osorno. Esto fue interrumpido en el tiempo de la Unidad Popular, 1970 a 1973. Mis Padres recibieron amenazas de expropiación de casa y campo y principalmente, hacia toda la valiosa colección de documentos sobre la colonización alemana que había juntado mi Papá. A raíz de estas amenazas, mi familia se trasladó a Alemania por 4 años (1971 a 1975). En 1975, con un nuevo escenario político, de estabilidad y esperanzas de progreso, regresamos a Chile felices, y retomamos los estudios en Osorno. Me licencié de Cuarto medio el año 1979.

En 1980 entré a estudiar Agronomía a la Universidad Austral de Chile en Valdivia (1980-1985). En 1986, me casé y me fui a vivir a Punta Arenas y Puerto Natales, ciudad natal de mi esposo. Tres años estuvimos allí. Con el apoyo de la familia, tratamos de emprender un negocio independiente.

Posteriormente nos vinimos a vivir a Purranque. Ya con un hijo, nos instalamos en la enorme casa de campo de mis Padres. Nació nuestro segundo hijo. En ese período trabajé en una empresa local de una sociedad de agricultores y también inicié una lechería en el campo. Mientras que mi marido se dedicaba a la explotación de madera y una Ferretería en Purranque. Fueron años lindos, también de esfuerzo y no exentos de problemas.

En 1993 falleció mi querida Mamá; y al año, lo hace mi adorado hermano Rudy. Luego, resultó muy doloroso perder a un bebé en el 5º mes de embarazo en febrero de 1996. Las contracciones fueron repentinas. Este bebé nació en mi casa. Este verdadero trauma lo he ido aplacando con una serie de iniciativas que he ido desplegando desde el mismo momento de la pérdida. Decidí enterrarlo en mi jardín, al que he llamado “jardín mágico”. Con el tiempo, he querido reconocer a este ser de alguna manera. Ahora tiene nombre. Un nombre unisex. Zuri, lo nombré. De origen vasco, significa “blanco”. Ciertamente comparte con su Papá en el cielo.

A fines de la década de 1990, mi matrimonio se venía deteriorando. En Julio de 1996, se enfermó mi Papá y murió a los 98 años. Un año después, estando separada y en momentos de muchos conflictos, lamentablemente falleció mi ex esposo el 1 de diciembre de 1997.

Por no poder servir deudas acumuladas decidí vender la gran y querida casa de mis Padres con unas hectáreas de terreno. Así mantuve el resto del campo y construí una nueva casa.

En ese tiempo incursioné en política. Y llegué a ser concejal de la comuna de Purranque, por un período de 1998 a 2001.

Con todo, intenté una nueva relación afectiva. No pudimos concretar algo estable y se terminó. Pero felizmente allí nació mi tercer hijo. A partir de este momento trabajé en forma independiente como Consultora de Riego y Drenaje. Fue muy estresante tratar de ganar el dinero y cubrir los gastos todos los meses. Solía estar desvelada con el pánico de no poder cumplir con todos los compromisos. Sumando la producción de carne en el campo pude salir adelante.

En junio de 2004 todavía sufrí un golpe muy grande que puso a prueba mi fortaleza y amor por mis hijos. A mi 2º hijo, con 13 años, le diagnosticaron cáncer. Un tumor en la columna que lo dejó parapléjico. Después de una cirugía de emergencia, comenzó el calvario de los tratamientos en Santiago. Siete meses de quimio y radioterapia soportó mi valiente hijo. En todo momento lo acompañé, lo que produjo un cierto abandono de mis otros hijos y todas las tareas domésticas y proyectos. Afortunadamente tuve toda una red de amistades que me apoyaron. De mi hijo menor se hizo cargo su Papá. Hasta hoy día y por siempre estaré agradecida con ellos. Finalmente mi hijo sanó y lentamente recuperó su movilidad. Pudimos seguir en familia de nuevo y conseguir una vida normal a comienzos del año 2005.

Y para no perder la costumbre, de nuevo me enamoré. Se trató de un hombre exitoso y de buen trato. Separado, con los hijos grandes. Vi en él la seguridad y tranquilidad para mi futuro y poder finalmente realizar mi sueño de tener a alguien con quien emprender juntos y capitalizar para el resto de la vida y la vejez. Sueños que a menudo no resultan como uno lo pensó, aunque igual supe disfrutar nuestros años juntos. Viajamos mucho y compartimos con nuestras familias y amigos. Respetábamos nuestros espacios y nos dejábamos libertad.

Por mi naturaleza curiosa, libre e independiente me alejé de las actividades del campo y encontré en las redes sociales un nicho atrayente para comunicarme con el mundo entero. Encontraba fascinante tener la posibilidad de contactarme con gente antes inalcanzables o desconocidas. Entre cursos y emprendimientos en la web, juntos con mi hijo mayor, descubrimos el Liberalismo. Nos embarcamos con pasión en la difusión de dichas ideas. Esto abrió nuevos horizontes que me llevaron a Santiago con atrayentes desafíos y proyectos.

Me he dado cuenta que cada capítulo de mi vida fue intenso, sufrido, emocionante y enriquecedor. Y ciertamente la frase “Laissez faire, laissez passer” ha permitido apropiarme de cada instante, tomándola como una oportunidad. En este marco, opté por otorgar completa libertad a mi pareja después de estar 12 años juntos.

Nada es fácil y siempre feliz. Lo que realmente intuyo es que la felicidad está en avanzar en lo que a uno le mueve, sin distraerse por las opiniones de las personas meteculpas y pesimistas. Tengo la fortuna de gozar una relación sólida con cada uno de mis hijos, que sin duda aporta a mi bienestar interior y me da esperanzas de estabilidad familiar y de pertenencia en el futuro.

Con mis nuevos trabajos, mis nuevos amigos, mis nuevos proyectos, tanto en Purranque cómo en Santiago, vislumbro que se están cerrando círculos. Historias de colonización. De Archivos Históricos. De Política. De Purranque. De Biografías. De vecinos. Con mi gente de siempre y la gente nueva. Nuevos tiempos. El mundo avanza, pero siempre se enlaza con el pasado. Eso da identidad. Historia.

Diciembre 2017