LOS SECRETOS DE UN EPISTOLARIO

www.mijardinmagico.cl

CARTAS DE DON EMILIO HELD WINKLER

1935 – 1952

Sor Ursula Tapia Guerrero

abril 2013

LOS  SECRETOS  DE UN EPISTOLARIO[1]

                                           www.mijardinmagico.cl

Las cartas escritas y recibidas por don Emilio Held Winkler entre los años 1935 y 1952, época de su más intensa actividad cívica y política, reflejan aspectos novedosos de su personalidad y dan testimonio de la generosidad, de la visión de futuro y del olfato político con que él se desempeñó en el ejercicio de sus cargos públicos.

Escribe como piensa; muchas veces, en largos párrafos separados escasamente por comas, como si no pudiera detenerse, para no interrumpir el flujo de las ideas y de los argumentos con los cuales defiende y fundamenta sus proyectos y preocupaciones.

Las cartas citadas a continuación (según su clasificación), hablan de la pasión de don Emilio Held por Chile, por su región, por la necesidad de que las cosas se hagan bien, y de su celosa identificación con esta patria en la que también supo de calumnias, infidelidades e injusticias. Y además revelan su carácter honesto, directo, fuerte, cuando se trata de dar a conocer cómo él piensa y cómo juzga  la realidad.

La mantequilla, los asados y la chicha

Paralelamente a su intensa y prolífica actividad epistolar, don Emilio agradecía el apoyo de sus amigos parlamentarios con pequeñas encomiendas de los productos que se elaboraban en su fundo: “Algún tiempo atrás he enviado a Ud. a domicilio un cajoncito de mantequilla…espero que lo recibió en buen estado.” [2]

Las encomiendas recurrentes eran los cajoncitos de mantequilla, pero también las hubo de asados y hasta de botellas de chicha de manzana.

Respecto de la chicha queda de manifiesto su bonhomía y su generosidad cuando se la solicitan para el Presidente de la República, quien como miembro del Partido Radical se ubicaba en el flanco de sus adversarios políticos.

El 26 de noviembre de 1942 recibe una carta proveniente de la Dirección General de Obras Públicas – Departamento de Ferrocarriles:

“Mi estimado don Emilio,…le transmití el encargo del señor Gobernador de Puerto Varas, en el sentido de proporcionar unas treinta botellas de chicha a S.E. el Presidente de la República, quien deseaba tener en su mesa algo del sur. Le indiqué al Gobernador que donde podía encontrar lo mejor para estos casos, sería en su casa; Ud. perdone  que me haya  tomado esta libertad…” Y le indica cómo ha de etiquetar las botellas: “poner en cada botella la siguiente leyenda: “EMILIO HELD – CORTE ALTO – CHICHA DEL SUR” [3]

A los pocos días, el 5 de diciembre de 1942, escribe entonces don Emilio:

“Excelentísimo Señor Presidente: Por encargo del sr. Gobernador de Puerto Varas remito a Su Excelencia un cajón con treinta y seis botellas de chicha de manzana. Esta chicha fue embotellada hace más de dos años, es pura de manzanas y embotellada al natural sin filtrar, este es el motivo que es un poco turbia y convendría dejarla un poco tiempo en un lugar fresco para que repose un poco, aunque también se puede tomar desde luego.

Como Alcalde de la Comuna de Purranque ruego aceptar este pequeño obsequio y reciba Su Excelencia los afectuosos y cordiales saludos y con profundo respeto me suscribo como su más fiel servidor.” [4]

Sin duda esta particular encomienda fue  agradable a la primera autoridad de la nación, quien con seguridad sabía quién era el alcalde que se la enviaba, que más allá de las diferencias políticas con verdad podía firmar como “el más fiel servidor.”

El 5 de diciembre de 1942 recibía don Emilio una tarjeta de la Secretaría de la Presidencia de la República:

“NN Secretario Privado de S.E. el Presidente de la República, saluda atentamente al señor Emilio Held W. y por encargo especial de S.E., tiene el agrado de acusarle recibo y agradecerle el obsequio que tuvo la gentileza de remitirle.”[5]

Corte Alto y Purranque

Donde le tocara estar a don Emilio, asumía como propias las carencias y necesidades que se presentaban. Así detalla en una carta del 16 de julio de 1935 la urgencia de que se terminara de construir el camino entre Corte Alto y Octay, del que la gente de la zona ha financiado ya 16 kms, “ha enripiado” y ha dotado de “cinco puentes de 20 a 40 m. de largo”.

“Adjunto envío un plano de la región que efectué dos años atrás…puede servir mucho para orientarse sobre la ubicación del camino y de todas las regiones favorecidas con la construcción de éste.”[6]

Para mover a las autoridades a apoyar la iniciativa reparte planos, recortes de diarios y solicitudes de los vecinos.

“Como soy correligionario de Ud. – escribe el 16 de mayo de 1937 – creo que no tendrá nada en contra de defender ante las autoridades correspondientes mi petición, que no es nada más que justa y un anhelo unánime de toda esta región.” Acusa a continuación a los vecinos de Octay que han desviado el trazado original del camino, ayudados por ingenieros venidos desde Santiago:
“Los reclamos de parte de los vecinos afectados han sido numerosos y la indignación de los iniciadores de la obra es unánime y no tolerarán una injusticia como ésta, ya que los pidientes (sic.)  de Puerto Octay no han contribuido nunca con un solo centavo.”[7]

Cuando don Emilio se percata de situaciones peligrosas, recurre directamente a la máxima autoridad. Así le escribe al Ministro de Fomento el 26 de julio de 1938:

“Respecto al puente sobre el río Forrahue, que está en el centro de la población de Río Negro y sobre el camino longitudinal, debo comunicarle que el puente se desarmó en el mes de Abril, construyéndose un andén provisorio para peatones sobre el río; este andén de un día a otro se lo va a llevar el río, dejando aislada a una gran parte de la población con sus perjuicios consiguientes.

Es increíble desarmar un puente que por mucho tiempo podía haber servido para peatones y construir en cambio un andén que no ofrece seguridad alguna.”[8]

En cartas del año 1940 todavía sigue insistiendo en que el Ministerio de Fomento se preocupe de terminar el camino a Octay, de reparar los puentes, de facilitar la construcción de una escuela para niñas en Corte Alto. Ya en 1938 había comenzado a solicitar la fundación de la comuna de Purranque, enviando planos y presupuestos relacionados con el proyecto.

El 25 de julio de 1938 le escribe a un Diputado:www.mijardinmagico.cl

“En ésta encontrará Ud. los límites del proyecto de la Comuna de Purranque…Me costó más trabajo de lo que pensaba y ayer solamente pude recojer (sic.) los últimos datos para no hacer faltas en la denominación de los límites.”[9]

Y al día siguiente le escribe a otro Diputado:

“…la Comuna de Purranque, y creo que éste es el momento oportuno de incluir este proyecto junto con el de la creación de la Provincia de Osorno.” [10]

Muchas cartas y solicitudes van y vienen, hasta que en junio de 1939 le comunican que la Cámara ha aprobado “la creación de la Comuna de Purranque”[11] Entonces don Emilio comienza a dar cuenta de la nueva comuna:

“Purranque…tiene hoy día más de 2.500 habitantes y aporta, para formar el presupuesto de la Municipalidad de Río Negro, alrededor de la mitad. Purranque siempre ha tenido que conformarse con una insignificancia del presupuesto con el consiguiente perjuicio del pueblo…Purranque es hoy día, comercialmente, de mucho más importancia que Río Negro mismo y de ahí nace toda la envidia que hay hacia Purranque de parte de Río Negro.”[12]

Y el 12 de junio de 1941:

“Purranque pertenece al Departamento de Osorno…y no hay ninguna Ley posterior que haya ubicado la Comuna de Purranque al Departamento de Río Negro. Por lo tanto, fueron ilegales todos los nombramientos de Gobernador, Juez, Notario y otros, los cuales salen todos fuera de su jurisdicción…”[13]

En varias cartas don Emilio explica a partir de su propia experiencia por qué es tan indispensable lograr que el fisco le dé importancia al problema de los caminos y de la pavimentación de las calles.

Escribe el 2 de julio de 1941:

“No es nada (trabajar en Purranque) cuando uno vive en el mismo pueblo, pero yo tengo que ir de a caballo por un camino pésimo y ahora demoro más de una hora para llegar a Purranque…Ojalá podríamos (sic.) disponer alguna vez de los dineros nuestros que tiene Río Negro, con estos podríamos modificar todas las calles ya enripiadas y que por una parte también tiene la culpa la municipalidad de Río Negro de haberlas efectuado sin estudio de un ingeniero.”[14]

Pocos días más tarde, el 11 de julio de 1941 insiste:

“Por lo demás debo decirle que estoy muy ocupadísimo (sic.) y a veces no sé dónde principiar primero y todas estas preocupaciones me dejan completamente nervioso, lo malo es, que vivo tan lejos de Purranque y el camino es tan pésimo de malo.”[15]

Entre las mejoras que el alcalde Held solicita, está una especialmente sensible, porque atañe directamente a las necesidades de toda la población, niños, jóvenes  y adultos. Así escribe el 15 de agosto de 1941:

“La cuestión del Médico también sería muy urgente y convendría que se consiguiera lo más pronto el nombramiento de un Médico para Purranque, el edificio de la Cruz Roja va a ser amplio y se pueden habilitar dos salas con unas diez camas cada una y además unas seis piezas para pensionado, una vez instalado todo esto es indispensable un Médico estable.”[16]

Esta solicitud ha llegado a manos del Dr. Salvador Allende, el cual en carta del 2 de diciembre de 1942, y en su calidad de autoridad de la Caja de Seguro Obligatorio, niega el nombramiento  con cuatro argumentos, como por ejemplo, “1º No estima conveniente elevar este servicio a la categoría de Consultorio;…4º A lo sumo, se podría contemplar una subvención al médico residente en Purranque , equivalente a una hora de trabajo diario…”[17]

Es de imaginar la frustración y la impaciencia del alcalde ante esta negativa y así escribe, irónico, el 15 de enero de 1943 a un Senador:

“El Dr. Allende en su carta se contradice…Yo considero que el Dr. Allende se da cuenta de la necesidad de una mejor atención médica en Purranque, pero no se atreve de disminuir (sic.) al Dr. NN su entrada y trata de sacar ventaja con nuestro médico, ni tampoco se atreve de pedir al Dr. NN para que atienda una hora diaria esta posta…En resumen: está prohibido a los asegurados enfermarse en la mitad de la semana o en los días donde (sic.) no hay médico, porque la Caja de Seguro no se digna instalar en ésta un mejor servicio.”[18]

Don Emilio insistió, escribió, argumentó, y, ya alejado de su cargo de alcalde, su empeño incansable le permitió, sin embargo, ver resultados en este tema. El 10 de mayo de 1947 escribe la siguiente invitación:

“El sábado 17 se llevará a efecto la inauguración del Hospital de Purranque…”[19]

Un mes más tarde, el 12 de junio de 1947 da cuenta con orgullo de lo que representa esta obra:www.mijardinmagico.cl

“El Hospital de Purranque es una obra magnífica que presta los mejores servicios hospitalarios de toda la región, es en la actualidad mejor atendido que el Hospital de Osorno y respecto de instrumental está muy bien dotado de lo más moderno que hay…”[20]

La pregunta es inevitable: Qué consiguió el Dr. Allende con negarle al alcalde Held el nombramiento de un médico para su querida comuna?  Qué consiguió con evitar que la posta de Purranque fuera elevada a la categoría de consultorio? A los tres años de haber tenido que soportar esta negativa, don Emilio podía escribir invitaciones para la inauguración de un Hospital!

Cuando las cosas se ponían muy difíciles, el alcalde de Purranque no dudaba en recurrir a las máximas autoridades. Es así que el 23 de julio de 1942 le solicita derechamente al Presidente de la República que intervenga para dirimir las dificultades que su comuna tiene con Río Negro:

“…no dudamos en que el Excelentísimo señor Presidente se niegue a nuestra justa petición y que diera las órdenes para que las autoridades de Río Negro no sigan interviniendo en las actividades públicas de esta Comuna y que definitivamente se nos deje dentro del Departamento de Osorno, donde legalmente pertenecemos…”[21]

Tantos afanes, tantos esfuerzos para lograr lo que a él le parece tan obvio, han afectado su salud. Lo reconoce y lo dice abiertamente en carta del 13 de septiembre de 1942:

“Tengo afectados los nervios a causa de las muchas preocupaciones, en la menor descepción (sic.) , por cualquier causa, paso a veces noches enteras sin dormir, es algo que me irrita sobre manera.

Ud. no se imajina (sicc.) cuánto sacrificio significa para mí este puesto, si no fuera porque todavía tengo algunos amigos leales en el partido como Ud,…yo no hubiera retirado mi renuncia, además, si no le tuviera tanto amor y cariño a nuestra comuna, no hubiera continuado por ningún motivo, motivos hay más que suficientes.

Tengo de mi casa a Purranque 11 kms. Y esto significa tres horas ida y vuelta a caballo, en verano se puede ir en coche, pero en este tiempo de invierno  el camino está tan malo, que hay que batirse solamente con el caballo,…me es imposible pasar otro invierno como los últimos dos desde que ocupo el cargo de Alcalde, creo que en todo el país no habrá otro Alcalde que se tenga que sacrificar tanto para desempeñar su puesto.

Desde quince años estamos solicitando cuotas para poder terminar una vez el camino a la estación de Corte Alto y que viene de Octay…y no sería más que justo que el fisco una vez contribuyera con una suma extraordinaria para terminar este camino…si no fuera tan necesario y de tanto interés los vecinos seguramente nunca hubieran erogado dinero (más de $ 200.000)…estamos quedando viejos y el camino todavía no se termina.”[22]

En mayo de 1944 don Emilio ha finalizado su período de alcalde, cargo que ocupa ahora un personero del Frente Popular. A él, que ha abordado con tenacidad y realismo los problemas y las necesidades de Purranque, le molestan las promesas demagógicas con las que la nueva autoridad de la comuna ha convencido a los votantes. Y nuevamente da su opinión con ironía en carta del 22 de mayo de 1944:

“Ahora vamos a ver si van a poder hacer más de lo que pude hacer yo, le tienen prometido al pueblo todo lo que se puede decir…Purranque va a superar a Santiago con todos sus adelantos y comodidades…cuando yo llegué al municipio no prometí nada y se alcanzó a hacer bastante…”[23]

Lo que él señala como “bastante” han sido logros obtenidos con enorme esfuerzo y tenacidad y así se lo hace ver al vicepresidente del Partido Liberal en carta del 4 de julio de 1944:

“Pronto se van a cumplir nueve años que he estado en la Municipalidad, primero en Río Negro, y después de la creación de nuestra Comuna, en Purranque; las cosas más difíciles las he vencido para el bien de toda la Comuna y he sacrificado valiosísimo tiempo para el bien general y la atención de tan delicado cargo que aún era más sacrificado, porque todos saben que vivo a 12 kms. de Purranque y en los primeros cinco años sólo se podía ir de a caballo por un camino pésimamente malo.”[24]

En las cartas de los últimos años de este fragmento del epistolario de don Emilio Held aparecen mencionados los proyectos con los que continuó colaborando al crecimiento y el bienestar de su región: la construcción del “gran molino para Purranque”[25], y de un liceo particular[26] se encuentran entre los que le demandaron mayores esfuerzos. Solicita repetidamente préstamos y, en el caso del liceo, debe hacer frente a un nuevo tipo de dificultades. Así lo explica en carta a un Diputado el 10 de agosto de 1949:

“Lo del liceo hasta la fecha no me resultó, porque creen los de la parroquia que los curas con eso van a perder la autoridad en la escuela…Los curas están haciendo los mismos trámites para conseguir las humanidades y por el momento no hay bese ni probabilidades de poder fundar otro liceo similar a ese.”[27]

Insiste en solicitar que se hagan los arreglos requeridos para la estación de Corte Alto y que se concluyan los trabajos de pavimentación en Purranque, que se otorgue la subvención a la Cruz Roja de Crucero, que les aumenten la cuota de harina para el molino de Purranque, que se corrijan las malas políticas agrarias para combatir, por ejemplo, las plagas que atacan a las papas, criticando, de paso, que se “boten millones” comprando el trigo a la Argentina, en lugar de invertir esos dineros en el apoyo de su cultivo en Chile; sugiere reformas como que las municipalidades no tengan que hacer una contribución al fisco en retribución de servicios; o que se libere a las municipalidades del aporte de un 5% para el desayuno escolar.  Es como si don Emilio Held  no pudiera parar, porque es muy fuerte su convicción de que en los cargos públicos – y aún estando alejado de ellos – “hay que trabajar y no quedarse dormido.”[28]

La política

No resulta fácil trabajar el aspecto político de este epistolario. El uso de un lenguaje extremadamente directo y que no conoce los eufemismos, puede hacer aparecer incluso violentas muchas de las expresiones que utiliza. Además, se sabe que la política es veleidosa y que los que hoy son enemigos encarnizados, mañana, por conveniencia, pueden llegar a amistarse e incluso a trabajar juntos. Y por eso hay cambios de opinión que no deben llamar la atención.

Hay que advertir esto, para no juzgar las opiniones dadas en el epistolario, sino para leerlas más bien considerando la libertad y la pasión – muchas veces muy racional – con que han sido formuladas en circunstancias complejas de la vida nacional.

Don Emilio Held fue militante activo del Partido Liberal y siempre estuvo dispuesto para los servicios que le requerían. En carta del 13 de agosto de 1938 le escribe al presidente del partido:

“Ayer he recibido su atenta carta del 8 del presente en la que me comunica que Uds. me designaron para tomar parte en el Comité electoral de la Comuna de Río Negro. Aunque la Comuna de Río Negro es una de las más difíciles, acepto esa designación y tenga Ud. la plena seguridad por parte mía, que trabajaré todo lo que pueda para demostrar que nosotros sabemos defender nuestra mayoría que hemos conquistado en la última elección comunal.”[29]

Durante toda su militancia política él le advierte una y otra vez a la directiva del partido lo nocivo que resultan las prácticas centralistas que se traducen invariablemente en que la asamblea de Santiago es la que impone los candidatos y las políticas que hay que seguir. Así opina en carta del 2 de julio de 1941:

“El amigo NN perdió su diputación y es una vergüenza y un desprestigio para nuestro partido aquí en la Provincia el hecho de haber perdido una diputación segura, pero de ahí se puede ver que no hay que ser nunca porfiado, el perjuicio lo tenemos nosotros por culpa de la directiva de nuestro Partido en Santiago.”[30]

O, como dice en carta del 21 de julio de 1944:

“Además es imprescindible necesidad que el candidato nuestro sea regional, esto es la única manera de ganar un Diputado para nosotros, porque se oye hablar que los votos los darán a un regional, por malo que sea, porque tiene interés directo en la región…es la verdad de las cosas y no hay que taparse los ojos, sino que hay que mirar las cosas como son.”[31]

El 29 de junio de 1947 escribe criticando decididamente el centralismo:

“La sede de la Convención de nuestro Partido nuevamente la van a fijar en Santiago…y lo más malo que encuentro va a ser que de esta manera los santiaguinos no van a largar el privilegio de dominar las asambleas provinciales en lo que respecta a las luchas internas para elegir Diputados, Senadores o Presidentes, siempre nos van a imponer sus candidatos que son santiaguinos netos y no se preocupan jamás de las necesidades de las provincias, dan a las provincias los sobrantes y nunca se quieren dar cuenta que son precisamente las provincias las que dan vida a Santiago.”[32]

Don Emilio expresa con términos muy duros su preocupación por la situación política del país y por una forma de gobernar con la que está en absoluto desacuerdo. Se siente incapacitado para lograr sus objetivos e indefenso frente a situaciones que se le escapan de las manos y que se producen, porque hay cambios, sobre todo en el ámbito de las políticas sociales, que él no comprende.

El 18 de enero de 1942 le escribe a un Diputado:

“Debo decir a Ud. que no estoy de acuerdo con la política que ha llevado hasta ahora el conglomerado del frente popular…hoy en día ya no manda el que da el trabajo, sino que el trabajador impone sus ideas y exigencias al patrón…el sr. Ríos será una excelente persona, pero va comprometido precisamente con aquellos partidos que tienen la predomenancia (sic.) en casi todas las reparticiones públicas.

Y hay partidos que pretenden solamente la anarquía y la desorientación en todo sentido…se interesan solamente en adquirir grandes puestos remunerativos y repartirlos entre sus correligionarios, que no son más que politiqueros inescrupulosos y que llevarán  a nuestro país a una ruina segura.”[33]

A él, agricultor emprendedor, le duele ver que los esfuerzos por modernizar la producción no se valoren y no se les dé ningún apoyo. Ha intentado establecer una industria del lino en Purranque, pero no puede sacarla adelante solo con su propio empeño. Por eso se queja en carta del 22 de mayo de 1944:

“…pero si el propio Gobierno no toma más interés (sic.) en que las industrias nacionales no sean perturbadas por influencias estranjeras (sic.), se puede creer que no hay interés en hacer surgir al país por intermedio de nuevas industrias.” [34]

Respecto de los gobiernos del Frente Popular aparecen en las cartas expresiones muy radicales:

“…se llamaban a sí mismos en sus propagandas políticas los salvadores de la patria…se estafaron al pueblo…ya van 13 años de gobierno radical – escribe el 11 de marzo de 1951 – y el país está en la ruina…no han sido capaces de arreglas las finanzas del país…”[35]

Pero lo que a don Emilio más le duele y le preocupa es la tradicional división de “las derechas” y la comodidad de muchos de sus partidarios cuando hay que sacrificarse para sacar algo adelante.

Ya en los primeros tiempos de su actividad pública se lamenta en carta a un Diputado el 11 de octubre de 1940:

“…pero nosotros estamos desorganizados más que nunca…nos despedazamos y tendremos que pagar caro estos esperimentos (sic.) peligrosos, la mayor parte de la jente (sic.) todavía no se da cuenta lo que en realidad pasa y lo que significa la unión tan férrea de todos los socialistas y comunistas anarquistas.”[36]

Y luego de la elección presidencial, escribe el 4 de febrero de 1942:

“después de todo lo que ha pasado, no comprendo cómo el Partido Liberal se pudo dividir en la forma como pasó en la última elección…ahora la directiva no fue capaz de plegarse a tiempo a un candidato sin provocar división alguna. La mala dirección en Santiago ha repercutido en todas las asambleas del país…”[37] Y afirma estar tan desilusionado, que considera seriamente desvincularse del Partido Liberal.

Seguramente don Emilio no expresaba sus críticas sólo en las cartas, despertando así también en la asamblea de Purranque animadversiones hacia su persona. Indignado le escribe a un Diputado el 19 de diciembre de 1943:

“Como Ud. ve se formó un lío tremendo y nuestra Asamblea está por desarmarse…no deseo que se me atropelle como un estropajo y hablando mal, cuando la envidia hace erupción, el hombre se pone ciego y hace cualquier tontera para adueñarse del sacrificio de otro. He actuado directamente en la creación de esta Comuna y me he sacrificado desde la redactación (sic.) de los límites, hasta la fecha y es mi deseo, ver esta Comuna con todos los adelantos y planes míos terminados; y, en marcha, los que no se pueden terminar de un día para otro.”[38]

Al presidente del partido le advierte el 21 de julio de 1946:

“Únicamente  un candidato único de las derechas puede unir aún más nuestra asamblea …nuestro Partido tuviera (sic.) un provecho enorme con la unión. La responsabilidad del éxito carga sobre los hombros de la directiva de nuestro Partido en Santiago y si la directiva no logra la unión, nada pueden pedir a las asambleas…”[39]

Y el 13 de agosto de 1947 le escribe con franco pesimismo a un Diputado:

“Políticamente estamos mal también, primero nos formaron el famoso partido socialcristiano, que nos conquistó una gran parte de correligionarios y ahora recién se formó el partido agrario y casi toda la gente está ingresando a ese partido y es así que nuestro partido quedó reducidísimo…Y todos creen que con formar nuevos partidos se va a salvar la situación…de desgobierno del país.”[40]

La pasión con que escribe sobre la política  se refleja también en las opciones que don Emilio Held asume en su vida personal. A pesar de que había declarado repetidas veces que no volvería a actuar en política, no sabe resistirse y en abril de 1950 vuelve a ser elegido Regidor de su municipio. Y, como muy pocas veces, se muestra optimista en sus cartas.

El 22 de abril de 1950 le escribe al presidente del Partido Liberal:

“…esta última lucha electoral ha demostrado que muchas personas han contribuido con todo su esfuerzo a demostrar que todavía se puede salvar mucho de lo perdido. Nuestro triunfo fue completo y los radicales con sus pretensiones quedaron esta vez en minoría.”[41]

Y unos pocos meses más tarde – el 15 de octubre de 1950 – escribirá algo así como un axioma orientador del quehacer político:

“Ud. comprenderá que todos nuestros éxitos dependen en hacer algo (sic.) para satisfacer algunas peticiones que son básicas para nuestro futuro y si no lo hacemos, los otros partidos los absorben y nosotros nos quedamos mirando cómo otros se aprovechan de lo que pudo haber sido nuestro.”[42]

La lista negra

En este epistolario hay un hecho que resulta particularmente interesante.  Es el tema de muchas cartas, cuyo contenido tiene que ver con las consecuencias que tuvo en la vida de don Emilio Held la existencia de un movimiento nacionalsocialista en nuestro país.

Un Senador correligionario suyo le escribe desde Santiago el 19 de noviembre de 1943:

“1º la Corporación acordó hacerle entrega del dinero de su préstamo sin tomar en consideración su inclusión en la lista negra, por cuanto el acuerdo se había producido antes de esa inclusión. 2º En cuanto a la lista negra misma, ha habido dos reuniones del Comité, el ambiente es muy favorable y todo ha quedado sujeto a una nueva reunión que habrá la próxima semana. Todos los amigos estamos influyendo para que se remedie la injusticia cometida con Ud.”[43]

Sin duda, como él mismo lo afirma posteriormente, hubo personas que debido a rivalidades políticas intrigaron contra él  y lo acusaron de hacer propaganda nazi. Sin que hubiera habido una investigación, su nombre fue incluido en la lista negra que manejaban las delegaciones diplomáticas de los Aliados en Chile. A esto contribuyó también el hecho de que hubo una confusión de nombres, como él mismo lo explica en una carta  del 22 de noviembre de 1943:

“…estando yo en Santiago, fueron a mi casa (en Corte Alto) un empleado de Investigaciones acompañado de un secretario del Viceconsulado de Osorno, averiguando por mi persona, diciendo estos señores que yo me dedicaba a propaganda nacista…según ellos, la denuncia la había hecho un regidor socialista de Purranque…

A la fuerza están buscando una víctima…estos señores no tienen un poco de vergüenza y si tuvieran un poco de educación, me hubieran llamado a su oficina…yo no tengo por qué esconderme de nadie, y tengo mi conciencia limpia, una calumnia inventada duele mil veces más que la verdad que no se quiere oír.”

En la misma carta da cuenta de cómo le exigen papeles y certificados que sin embargo no han bastado para aclarar su situación: “…se sigue averiguando, porque no quieren admitir la plancha y quizás van a torcer para cualquier lado para tener una disculpa, pero a mi ver va a ser poco honrosa.”[44]

En carta del 26 de noviembre de 1943 se queja de la superficialidad con que se ha tratado esta acusación en los medios diplomáticos:

“Parece mentira que un Consulado proceda sin tener los datos bien concretos y si esto es así, es fácil que caiga cualquier persona, con el solo hecho de que vayan unos denunciantes a contar cualquier mentira para eliminar o perjudicar a un contrario político, como es el caso mío.

Es también poco honroso y de muy poco tino de parte del Consulado estar propagando una mentira como la que yo me dedico a la propaganda nacista, todo el mundo aquí se ríe, porque todos saben que yo era siempre contrario a este movimiento y que en esta región era el que unió a todos dentro del Partido Liberal, nadie cree esta calumnia y es así que todo el mundo ya sabe la jugada que se me hizo.

En la esperanza de que todo quede arreglado pronto,…”[45]

De hecho, la esperanza tuvo que mantenerse con mucha paciencia, pues aunque durante los largos meses que duró su inclusión en la lista negra recibió mucho apoyo de parte de los parlamentarios en Santiago y de la gente de su región, sólo en febrero de 1945 su nombre fue eliminado de la lista negra en cuestión.

Don Emilio, por su parte, no dejó de escribir cartas y aclaraciones, como la del 8 de diciembre de 1943, en la que dice:
“jamás he pisado en mi vida la Embajada Alemana, ni ningún Consulado Alemán, ni he tenido nada que hacer en estas instituciones, tampoco en Enero he estado en Santiago para recibir tales papeles (para recoger firmas de adhesión a los nazis)…puedo asegurar a Ud. que yo nunca pertenecí a ningún Club Alemán y a ninguna institución de enseñanza alemana, eso sí que a mis hijos los he mandado a la escuela alemana de Osorno…”[46]

Y en carta del 19 de diciembre de 1943 dice:

“…a veces creo que todo es inútil, porque la intriga es grande y sospecho que en Purranque no hay solamente una persona implicada, sino que son varios los que me calumnian por el motivo de eliminarme políticamente.”[47]

Aunque  en octubre de 1943 había entregado en la Embajada de Estados Unidos todos los certificados y papeles para acreditarse y lograr que lo sacaran de la lista negra, el trámite no prospera y le siguen exigiendo pruebas. Así le escribe a un parlamentario el 7 de febrero de 1944:

“…dijo él que necesitaba con urgencia un certificado amplio del Director de Investigaciones en el que consta que yo nunca me dedicaba a actividades políticas nazis ni nacistas.”[48]

Finalmente, el 8 de febrero de 1945 recibe un telegrama desde Santiago en el que lo felicitan porque se ha logrado su exclusión. A éste siguen muchos otros telegramas y cartas con sinceras expresiones de felicitación y alivio, porque, como lo expresa un parlamentario,  se ha logrado “remediar la injusticia cometida” con él.

Chilenismos

Ya se dijo que don Emilio escribía, como en el flujo de conciencia, en largas oraciones escasamente separadas por comas. Pero además hay en las cartas dichos y giros populares que denotan claramente la espontaneidad de su escritura y la urgencia con que despachaba sus cartas sin pulirlas, sin arreglar su redacción.

A continuación, algunos ejemplos:

Quejándose de la falta de colaboración para acabar un camino, escribe:

“…ya que los pidientes de Puerto Octay no han contribuido nunca con un solo centavo.”[49]

–  “Por eso más tenemos que hacerle la tinca posible en la próxima elección presidencial para llevar una mayoría sobre los otros partidos para que al fin se den cuenta y no nos estén fregando…” [50]

Comentando las desavenencias dentro del Partido Liberal:

“Fíjese la actitud de NN, es a mi ver algo vergonzoso que pase esto, todo el mundo se ríe de todo lo que ha pasado, pero el que ríe al último, ríe mejor.”[51]

Luego de describir largamente las rivalidades internas de su Partido:

“La carta salió un poco latosa…”[52]

– “…no sé si habrá otra Ley que nos sirve, pero creo que con esto ya nos dará suficiente calentadura de cabeza.”[53]

– “…pero hoy día ya nadie quiere trabajar y los cinco trabajadores que tengo ahora me fregan (sic.) más que los veinte de antes.”[54]

A propósito del directorio de una cooperativa municipal:

“En ningún caso me conviene meterme en peloteras…porque para arreglar cosas medio desrieladas, que lo hagan los mismos que lo provocaron y que se cabeceen un poco.”[55]

A propósito de la lista negra:

“…porque ha habido un malentendido y una acusación para satisfacer picas personales.”[56]

– “…me decidí en no sembrar más lino y otra industria que podía haber tenido un gran porvenir, se va a ir al agua, como se dice.”[57]

Hablando de las tácticas políticas de un candidato dice:

“…las macuquerías de NN…y si a él no lo llevan de apunte, como se dice…”[58]

Comentando la situación política dice:

“…valiéndose también del desbarajuste que había en nuestras filas…”[59]

Habla de la inflación y de la escasés de alimentos:

“Todo está caro y las cosas siguen subiendo que da miedo.”[60]

Por la disputa sobre la instalación de la hilandería que otro liberal quiere arrebatar para Osorno, dice:

“…si entre los correligionarios no hay personas más serias que don NN que pretenden fomentar la discordia entre nosotros mismos, entonces me quedo en la casa tranquilamente y por mi parte que todo se vaya al diablo.”[61]

Dice que la Dirección de Pavimentación, que no ha concluido los trabajos en Purranque

“no da señales de vida.”[62]

* * * * * *

Santiago, abril 2013

Sor Ursula Tapia Guerrero

[1] Material inédito del Archivo Emilio Held Winkler, Santiago.

[2] Carta  00103

[3] Carta  00146

[4]Carta    00148

[5]Tarjeta 00150

[6]Carta    00001

[7]Carta    00005

[8] Carta  00017

[9] Carta 00015

[10] Carta 00020

[11] Telegrama 00029

[12]Carta  00033

[13]Carta 00103

[14] Carta 00108

[15] Carta 00112

[16]Carta 00114

[17]Carta 00151

[18]Carta 00154

[19]Carta 00242

[20]Carta 00246

[21]Carta 00135

[22]Carta 00141

[23]Carta 00184

[24]Carta 00226

[25]Carta 00280

[26]Carta 00281

[27]Carta 00287

[28]Carta 00100

[29] Carta 00018

[30]Carta  00108

[31]Carta  00186

[32]Carta  00248

[33] Carta 00130

[34] Carta 00184

[35] Carta 00316

[36] Carta 00078

[37]Carta 00131

[38]Carta 00173

[39]Carta 00227

[40]Carta 00251

[41]Carta 00297

[42]Carta 00309

[43]Carta 00167

[44]Carta 00168

[45]Carta 00169

[46]Carta 00172

[47]Carta 00173

[48]Carta 00177

[49]Carta 00005

[50]Carta 00019

[51]Carta 00065

[52]Carta 00069

[53]Carta 00100

[54]Carta 00130

[55]Carta 00162

[56]Carta 00169

[57]Carta 00184

[58]Carta 00224

[59]Carta 00237

[60]Carta 00251

[61]Carta 00308

[62]Carta 00317

Emilio Held, www.mijardinmagico.cl

Emilio Held, www.mijardinmagico.cl

Emilio Held, www.mijardinmagico.cl

Emilio Held, www.mijardinmagico.cl