Emilio Held Winkler – Vida y Obra

Biografía de Emilio Held Winkler

Su vida y su obra

“SEREMOS CHILENOS HONRADOS Y LABORIOSOS COMO EL QUE MAS LO FUERE”  es parte de la promesa solemne pronunciada por Carlos Anwandter frente a Vicente Pérez Rosales el año 1850. Y esa fue también la consigna de vida de Don Emilio Held Winkler.   

Nace Emilio Held Winkler el 17 de julio de 1898 en la pequeña localidad de los Bajos, en la entonces recién formada comuna de Puerto Octay. Después de un hermano, fallecido de Bebé, él es el mayor de nueve hijos de Guillermo Held Schönherr y Auguste Winkler Raddatz.

Va a la escuela pública de Los Bajos con su única profesora Eufralia Martinez de la cual hace agradecidos y emotivos recuerdos en varias de sus obras posteriores por su dedicación y preparación y recuerda que ella hablaba un perfecto alemán y lo introduce en la escritura alemana, muy usual en aquel entonces.

Prosigue sus estudios en la recién creada Escuela Alemana de Frutillar con el Profesor Jakob Junginger que pasara a la historia de esa región como “el Pestalozzi del Lago Llanquihue” y del cual incluso Don Emilio lega para la posterioridad un estudio genealógico de su familia. En sus recuerdos personales deja constancia que durante varios años hacía diariamente un trayecto de 17Km. a caballo prácticamente por sendas que atravesaban el casi impenetrable bosque nativo que aún se despejaba.

Hace también una maestría en carpintería y su Padre lo manda por  2 años a un almacén en Osorno para que se instruya en la contabilidad.

Desde muy joven le toca trabajar en la parcela de sus Padres para ayudar en todas las labores agrícolas y participa activamente en el desbroce, roce y limpia de las superficies aún cubiertas por bosque virgen, propiedad tanto de sus padres como de las que hereda  posteriormente de sus antepasados y que pasan a su propiedad en las cercanías de Frutillar y Purranque. Solidariza y se identifica  así con la titánica labor de esos inmigrantes que desde 1850 comenzaron a transformar la impenetrable selva en campos fructíferos. El tema pasa a ser la pasión de su vida.

Se hace cargo de un campo que le hereda su Padre en Coñico, Purranque. Se casa con Erna Kusch y tienen 4 hijos: Oscar, Edith, Nora e Irmgard, enviudando en 1954. Posteriormente contrae matrimonio con Maria Höchtl, también viuda, y tienen 2 hijas: Martina y Cristine.

Como dato especial  se podría agregar que con ambas esposas logró celebrar bodas de plata y estar más de 30 años con cada una.

En lo político administrativo, e impulsado por un deseo de servicio público, participa en la política local, es elegido regidor por la comuna de Río Negro y desde esa posición, en 1938, logra la creación de la comuna de Purranque  que lo elige y reelige varias veces como su alcalde o regidor.

Su interés por las raíces de su familia los concreta en su primer libro que sale a luz el año 1938 sobre toda la descendencia de su bisabuelo Gottfried Held con un breve historial de cada uno de sus integrantes, complementándolo posteriormente con los árboles genealógicos de sus padres, sus abuelos y de sus bisabuelos.

Hombre de letras, autodidacta e investigador penetra en sus orígenes estudiando sus ancestros. Ya absolutamente compenetrado e identificado con el tema de sus desvelos preside en 1952 la celebración del Centenario de la Inmigración Alemana y junto al pastor Helmuth Schünemann y a don Klaus von Plate, a la sazón Presidente de la Liga Chileno Alemana,  publican  una Edición Conmemorativa tanto en alemán como en español.  En relación con el tema  de la Colonización Alemana del Sur de Chile, al cual le dedicará prácticamente toda su vida, ya desde su adolescencia se interesa y se convierte  en uno de los más  esclarecidos expertos en el tema. Es así como  se suscribe y reúne todas las publicaciones que al respecto pueden caer en sus manos. Es más, levanta meticulosos planos con todas las parcelas que estas familias de colonizadores reciben y trabajan en Puerto Montt y desde ahí hasta los alrededores del lago Llanquihue y hasta Osorno. Más aun, en sus publicaciones posteriores hace un seguimiento de los sucesivos dueños de esas parcelas  a través del tiempo y hasta la publicación de sus estudios, aproximadamente en 1940.

Sigue investigando y se dedica a recorrer toda la zona reuniendo testimonios, documentos, libros y material diverso, que los descendientes de colonos le seden, logrando acumular una valiosa colección histórica.

Todos estos antecedentes que a través de los años se transforman en un valioso tesoro, y para preservarlos para la posterioridad, construye una bóveda subterránea a prueba de incendio en su casa habitación en Coñico, que pasó a llamarse “El Bunker”. En 1970 publica uno de los trabajos más notables, el famoso libro titulado “Documentos sobre la Colonización del Sur de Chile” con una reseña histórica del suceso y la nómina de barcos y personas que inmigraron a esta zona entre los años 1840-1875. Después  de arduas y costosas investigaciones en Alemania, especialmente en Hamburgo y  Bremen, puertos de salida de los veleros con emigrantes a Chile, publica la lista de barcos  con sus pasajeros que desde1846 a1875  trajeron a aproximadamente 8000 alemanes a Chile, donde crearon su segunda patria. Es interesante acotar  que el autor complementa estas relaciones  con  la composición de  cada grupo familiar, su radicación en las entonces provincias de Llanquihue y Valdivia y la indicación de la  primera descendencia.

En los aciagos e inciertos días políticos de la Unidad Popular y ante un ofrecimiento de un aparentemente interesado alemán traslada todo “su tesoro” a Alemania, donde en condiciones de mucha austeridad lo cuida y guarda durante 4 años, desde donde lo regresa una vez pasado el peligro en 1975.

Su hogar en Coñico acogió en forma cordial, muchas veces, por semanas o meses, a muchos investigadores, chilenos y alemanes, que buscaban, y encontraban en Don Emilio, y en sus documentos e investigaciones, los datos y antecedentes, para sus propias indagaciones. Nacieron así numerosas publicaciones acerca de estos temas que, por otra parte, sirvieron también de incentivo para muchos estudios genealógicos de los descendientes de esos inmigrantes alemanes.  Junto a ello, él mismo, publica diferentes ensayos, crónicas y libros relacionados con la colonización alemana en las australes tierras chilenas.

Entre ellos está el entretenido libro publicado en 1981 sobre “Cien años de Navegación en el Lago Llanquihue 1852 a 1952”. Allí se relata la historia de las embarcaciones que dieron sus servicios a los Colonos y habitantes alrededor del Lago desde la construcción hasta su final, incluyendo anécdotas, itinerarios y nóminas de sus capitanes y constructores.

Posteriormente publica un mapa de la antigua Alemania con la proveniencia por estado de los emigrantes a Chile.

Gran admirador, y con justa razón, de Bernardo Eunom Philippi y de Vicente Pérez Rosales, los dos principales promotores de la inmigración alemana a Chile. En todas sus publicaciones no deja de mencionarlos y honrarlos.

En 1985 la República Federal de Alemania condecora a Don Emilio Held con la Orden al Merito (Bundesverdienstkreuz) por su fructífera labor de investigación y, por su contribución, a través de ella,  a las buenas relaciones entre Alemania y Chile.

Siguiendo con su afición por la investigación en relación al tema de la colonización alemana recorre la zona, con su señora e hijas, fotografía y  hace un registro de todos los cementerios de la zona con indicación de las personas sepultadas publicando en 1986, un libro sobre el tema, valioso testimonio para todo aquel que pretenda investigar más tarde acerca de alguna familia de inmigrantes.

También en este mismo fructífero año de 1986 edita un libro con la creación y funcionamiento de todas las escuelas públicas y privadas, chilenas y alemanas, que se construyeron alrededor del Lago Llanquihue y donde iniciaron su educación los hijos de estos esforzados colonos que en los primeros años, por el interés de tener más mano de obra por lo mucho que había que hacer, sacrificaron la educación de sus hijos.

De paso y a petición del Alcalde de Puerto Octay publica también en 1986 un Ensayo Histórico sobre esa comuna, relegando para después la historia de su querido Purranque.

En 1988 publica el libro sobre las anotaciones del padre José Harter, jesuita  que llega a Puerto Montt alrededor de 1890 y en forma manuscrita, primero en alemán, después en español, anota  todos los datos imaginables que caen en sus manos desde distintas fuentes. Estos manuscritos los copia Don Emilio en su vieja máquina de escribir Underwood, los ordena  y los plasma en esa publicación, constituyendo una interesantísima fuente de información para los estudiosos de la materia.

Un duro golpe para él fue el repentino fallecimiento de su Señora, quien lo acompañó siempre en su pasión y atendía, con su particular y alegre estilo de hospitalidad, a todo visitante interesado en la historia. Aún así ya en sus últimos años y habiendo completado la reunión de antecedentes relacionados, edita en 1993 su obra regalona, por decirlo así, los Antecedentes históricos de la Familia Held, en que, aparte de recopilar la descendencia de su bisabuelo Gottfried en Chile, retrocede en sus investigaciones hasta el año 1423 en que aparece documentadamente el primer Held en la zona de la Oberlausitz de la entonces Sajonia. Casi el 50 % de este libro contiene la transcripción de las cartas del abuelo de Don Emilio, Julius Held a un amigo en Alemania, Julius Aurich, en que le relata las peripecias y vivencias en general de su familia desde su llegada a Chile en 1853, constituyendo así una valiosa fuente de información de esa epopeya de los colonizadores alemanes en la zona del lago  Llanquihue. Es interesante destacar que estas cartas fueron ubicadas en la buhardilla de la casa de ese amigo,  en el pueblo originario de los Held, Alt Hörnitz, cerca de Zittau, con motivo del viaje de conocimiento que hiciera el padre de don Emilio a la zona de sus antepasados en 1938.

Para finalizar el recuento de sus investigaciones  en torno al tema que cautivó su interés, literalmente hasta su muerte,  digamos que en 1996 hizo publicar el libro “Colonización alemana del Sur de Chile. Documentación de su origen”, la que a la postre resultó su obra póstuma ya que Don Emilio falleció en julio de ese año, a los 98 años, algunos días antes que el libro saliera de la imprenta. En este libro el publica la copia de más de 200 documentos  relacionados con la materia. Cartas e informes de Philippi y Pérez Rosales, Decretos del Gobierno, Informes desde Alemania de los Agentes colonizadores, presupuestos, quejas, felicitaciones, etc… son parte del valioso contenido de este libro y  que le costaron al autor Emilio mucho tiempo y capital  para hurgar en distintos archivos  y lograr la copia correspondiente.

Gozando del afecto de sus compatriotas, en especial de sus coterráneos, ha recibido varios reconocimientos locales especialmente de gente de su querido Purranque y alrededores. Sus restos descansan en el camposanto de Purranque.

Es de justicia resaltar que para casi todas sus publicaciones encontró siempre la generosa ayuda de personas y entidades chileno-alemanas que constantemente han apoyado este tipo de iniciativas.

A nuestro entender quedaron 3 trabajos iniciados por Don Emilio y de los cuales hay algunos borradores, y que no fueron editados. Son, en primer lugar su autobiografía. En segundo lugar la historia de la fundación y vida de la comuna de Purranque y en tercer lugar un recuento con historia y fotografías de los monumentos que hay en Chile, y especialmente en el Sur, dedicados a conmemorar la inmigración alemana y sus principales actores.

Es necesario mencionar que su valiosa colección encontró una ubicación más que adecuada  en Santiago gracias a la generosa contribución de los hermanos Sven y Wolf von Appen, de la voluntad del Club Deportivo Manquehue y de la Liga Chileno Alemana que, dicho sea de paso encontró una excelente solución a su problema de Sede que la obligaba a pagar subidos arriendos para ejercer su  labor en beneficio de la comunidad chileno- alemana. En 25 años de existencia la donación inicial de Don Emilio Held hizo de atractivo anzuelo para que otras familias se decidieran a entregar sus también valiosas colecciones y recuerdos a un lugar al cual tienen acceso miles de personas y no quedan relegados solo al restringido culto familiar de unos pocos. Es así como se ha enriquecido el Archivo con donaciones importantísimas de legados de  familias como Schwarzenberg, Philippi, Münich, Fonck, von Borries, y otros…

Vale la pena mencionar además que la magnífica sede en Vitacura, que alberga la valiosa colección de Don Emilio, que se ha hecho estrecha, ha servido para que semana a semana y casi todos los días, se hayan realizado hasta ahora, cientos, y quizás miles, de exposiciones históricas y culturales, presentación de libros, pinturas, conciertos de cámara, etc.… constituyendo un lugar de encuentro para las manifestaciones de todo tipo de nuestra comunidad.

Es de esperar que el futuro  depare un desarrollo siempre creciente para así estar a la altura de lo que los propulsores de esta iniciativa concibieron. Quizás ellos  ni siquiera soñaron el auge y proyección que su acción iba a tener con el tiempo.

Los miembros del Comité Directivo del Archivo Histórico tenemos el compromiso de que se cumplan esas expectativas de antaño, fieles también a esa solemne promesa que constituyó norma de conducta para Don Emilio Held Winkler:

“Seremos chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere. Unidos a las filas de nuestros nuevos compatriotas defenderemos nuestro país adoptivo contra toda agresión extranjera con la misma decisión y firmeza del hombre que defiende a su Patria, a su familia y a sus intereses”.